Santo Domingo.-Haití sigue viviendo una situación “muy difícil” en términos social, económico y político, a raíz del terremoto del pasado 12 de enero.
El pueblo hace esfuerzos por salir de la crisis, pero al mismo tiempo se percibe el pesimismo y no tiene las expectativas creadas con la tanta solidaridad volcada tras el desastre.
Colette Lespeinasse, directora del Grupo de Apoyo de Repatriados y Refugiados (GARR), dijo que hasta ahora no se han cumplido las promesas hechas en las cumbres del 31 de marzo en Nueva York y en Punta Cana, República Dominicana, por líderes internacionales.
Al participar en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio junto a Lazard Wismith, director del Servicio Jesuita para Refugiados; Pierre Jores Merat, economista e investigador de la Universidad de Haití, así como Mario Serrano, director del Centro Bonó, y Sonia Vásquez, del Programa Hispaniola de la Fundación Progressio, Lespinasse planteó la necesidad de un consenso en el que todo el mundo haga su propuesta para poder avanzar en las soluciones.
Dijo que muchas empresas perdieron su capital y la gente continúa haciendo vida en tiendas o carpas y que hay temor por la temporada de huracanes.
“Hasta ahora no hemos visto cambios, las ayudas se vieron los primeros tres meses, pero de la reconstrucción no se ha hecho nada. Se tiene que contar con sí mismo y no con promesas; no hay empleos para permitir a la gente generar nuevas fuentes de ingresos”, precisó.
Deploraron la falta de liderazgo para coordinar las ayudas, obstaculizadas en la frontera con trámites burocráticos.
Mario Serrano agradeció la solidaridad y hermandad de la República Dominicana tras el terremoto.
Pusieron de manifiesto que hay más temor en términos alimentarios, estructura y de organización, que en el aspecto seguridad, que requiere enfocar más el aspecto militar.
Aseguraron que su país urge por ayuda extranjera.
Abogan por reactivación de Comisión Bilateral
Tanto Sonia Vásquez como Colette coincidieron en la necesidad de que se reactive la Comisión Mixta Bilateral. No obstante, ven falta de voluntad política entre los gobernantes de Haití y RD.
Uno de los aspectos importantes que aspiran pueda funcionar a través de esta es que se aplique la Ley de Migración, que permitiría que se acabara con la trata de personas, también se defenderían los derechos humanos y que la gente trabaje a través de contrataciones legales.
En relación a las promesas de ayudas, Pierre Jorés Merat dijo que las promesas de ayudas ascienden a unos 11 mil millones de dólares. Sólo en emergencias gastan unos mil millones de dólares. Pero las inversiones reales no han llegado. La Unión Europea está entre los grandes donantes.
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